Último discurso de Don Juan, 18 de enero de 1993



Querida María:

Tenemos, tú y yo, la satisfacción de poder decir hoy que nuestras esperanzas y deseos no estaban desencaminados y que hemos administrado prudentemente el legado de la legitimidad histórica, que es, en definitiva, patrimonio de España y de los españoles.

Así, cuando España lo ha necesitado, lo ha podido encontrar y hemos tenido la dicha, como súbditos, y la alegría, como padres, de ver encarnada en nuestro hijo, para bien de España, la Institución a la que hemos dedicado nuestras vidas.

Por eso podemos decir con orgullo: Señor, deber cumplido.

Nota: Fragmento del discurso pronunciado con motivo de la entrega de la Medalla de Oro de Navarra. Discurso leído por su nieto, el Príncipe de Asturias, al no poder pronunciarlo Don Juan debido al cáncer de laringe que le causaría la muerte dos meses después.


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