
Las catorce encíclicas de un mensajero de
Cristo
El Papa propone una Iglesia comprometida, cercana y para todos
Juan Pablo II ha sido, sin duda, el Pontífice que más
ha extendido el mensaje del Evangelio a lo largo y ancho del mundo.
En sus 14 encíclicas han quedado plasmadas las ideas y reflexiones
que ha querido transmitir a los fieles de toda la Tierra. Casi 1800
páginas que se resumen y recogen en los siguientes puntos, y
que vienen a cristalizar la controvertida y apasionante personalidad
de un siervo de Dios y de los hombres.
"Redemptor hominis"
El Dios cercano de un nuevo Papa
La primera encíclica de Juan Pablo II es una declaración
de intenciones. El nuevo Papa se proponía llevar a cada uno de
los hombres la imagen cercana y el sentimiento amoroso de Dios Encarnado.
Y la Iglesia, guiada por el Pontífice, debía tener como
misión esencial hacer que cada persona pudiera enontrarse y sentir
la paz de Cristo.
"Dives in misericordia"
La misericordia que devuelve la vida al espíritu
El hombre contemporáneo se siente asfixiado y víctima
de sus propias prisas. La vida se mide por la efectividad y no se permiten
errores. Entre tanta presión surge la misericordia del Señor
como redentora del alma humana. Cristo nos tiende una mano de esperanza
y paz, y acoge al hombre a pesar de haber pecado. Los pecados existen,
pero la fe verdadera abre las puertas a la reconciliación con
el Padre.
"Laborem execerns"
Los trabajadores no son simple mercancía
Esta es la primera encíclica social del Papa, y al tiempo, una
llamada a los trabajadores para integrarse en el seno de una sociedad
justa. El hombre debe ser considerado como el valor supremo en las relaciones
laborales. Por eso, el Sucesor de Pedro arremete contra el materialismo
y el marxismo que cosifican al hombre y posponen los valores humanos
a los económicos.
"Slavorum apostoli"
Católicos y ortodoxos, juntos en el Señor
La cuarta encíclica de Juan Pablo II conicidió con el
MC aniversario de la muerte de San Metodio, evangelizador de los pueblos
eslavos. Aunque abogaba por la unidad entre ortodoxos y católicos,
el contexto de la época, con un marxismo intransigente y un islam
cada vez más integrista, debilitó mucho la misión
de la encíclica. El hermanamiento entre unos y otros tendría
que esperar.
"Dominum et vivificatem"
El Espíritu Santo, motor de la Iglesia
Esta encíclica cierra la serie dedicada a la Santísima Trinidad
que completan "Redemptor Hominis" y "Dives in Misericordia".
La dimensión espiritual del hombre debe luchar contra el materialismo
y el marxismo y apoyar su ánimo y esperanza en el Espíritu.
Dios envuelve nuestro corazón con Él y en Él.
"Redemptoris mater"
Madre del Redentor, Madre de sus hermanos
El Hijo de Dios se hace carne y hermano de los hombre. Por Él
tenemos un solo Padre y una sola Madre. María es modelo de resignación
y fidelidad, de amor y sacrificio, de unidad con Dios y con el prójimo.
"Sollicitudo rei socialis"
Una denuncia valiente ante la explotación social
Este es, probablemente, el más importante de sus textos sociales.
El Papa no duda en analizar, evaluar y crititcar los sistemas politico-económicos
imperantes por orpimir la libertad del hombrey acentuar las diferencias
Norte-Sur. La Tierra pertenece a todos los hombres y todos deben vivir
en libertad y armonía fraternal. "Sollicitudo rei socialis"
es un llamamiento a los gobernantes para que se respete la dignidad
humana, al tiempo que ofrece alternativas viables de justicia e igualdad.
"Redemptoris missio"
Misionero de Cristo en la esquina de tu calle
La creciente falta de vocaciones y la ausencia de voluntades misioneras
en Occidente llevaron a Juan Pablo II a redactar "Redemptoris Missio".
Desde esta encíclica se hace un llamamiento a todos los bautizados
para anunciar el Evangelio allá donde estuvieren y dar testimonio
de Jesús en la sociedad actual. Además, el Pontífice
ansía relanzar la actividad misionera de la Iglesia en los países
pobres, proclamando que a los misioneros católicos les mueve
Cristo, y no simple solidaridad de ONG.
"Centesimus annus"
Cien años desde "Rerum Novarum"
El centenario de la primera encíclica social, "Rerum Novarum"
de León XIII, y la caída del comunismo motivaron la redacción
de esta encíclica. En ella se señala que la democracia
es el mejor sistema político, y que el beneficio privado debe
usarse para el bienestar social. Además, la Iglesia tiene que
defender al hombre como individuo y ante el neocapitalismo que le utiliza
y humilla.
"Veritatis splendor"
La libertad del hombre descansa en Cristo
Juan Pablo II presenta una exposición que revitaliza la visión
de la espiritialidad del cristiano moderno. Nos muestra que la vida
moral es el crecimiento del hombre en la libertad. El motivo del escrito
es "recordar verdades fundamentales de la doctrina católica,
que en el contexto actual corren el riesgo de ser deformadas o negadas".
Este peligro hemos de vencerlo con la libertad que Dios nos confía.
"Evangelium vitae"
Jesús nos descubre el camino hacia la Vida
Supone el anuncio de cómo el seguimiento fiel a Jesús
nos conduce a la Vida, frente a los obstáculos que encontramos
en la sociedad contemporánea. El mayor peligro para el hombre
es el de creernos dueños de nuestra existencia. Esto tiene hoy
su reflejo en el aborto, la pena de muerte, la manipulación de
embriones y otras corrupciones morales. Y es Jesucristo quien, mediante
la Verdad de su Evangelio, nos hace reparar en el gran Don de la Vida.
"Ut unum sint"
Una senda hacia el movimiento ecuménico
"Ut unum sint" ("que sean uno") pretende ser un
reflejo del movimiento ecuménico. El ecumenismo no debe ser un
"añadido" a la fe, sino algo esencial para la vida
y la acción de la Iglesia. Se necesita de una Iglesia que huya
de la desunión. Además se realiza una invitación
a las otras Iglesias cristianas para dialogar sobre un modo nuevo de
ejercer el papado ante el jubileo del 2000. Es la primera encíclica
que un Papa dedica al ecumenismo.
"Fides et ratio"
Fe y razón, dos realidades compatibles
"La fe y la razón son dos alas con las que el espíritu
humano se eleva hacia la contemplación de la verdad". Esta
frase sintetiza el mensaje de la úlima encíclica de Juan
Pablo II: la cuestión de la verdad es la cuestión esencial
para la vida y la historia de la humanidad. El Papa defiende la capacidad
de la razón para conocer la verdad, y pide que fe y filosofía
vuelvan a encontrar su unidad profunda y compatible.
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