VISITA DEL PAPA A ESPAÑA


"Seréis mis testigos"


El Papa reza por los jóvenes llenos de sueños y esperanzas

Juan Pablo II defendió en su encuentro ante unos 800 mil jóvenes de toda España reunidos en el aeródromo de Cuatro Vientos, Madrid, la necesidad de mantenerse "lejos del nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia" y volvió a apelar a la paz en el mundo. "Las ideas no se imponen sino que se proponen", añadió el Papa quien conminó a los presentes a ayudarse "de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo". Asimismo, criticó la "falta de interioridad de la cultura moderna" y resaltó el papel de los laicos.

El Pontífice, que fue aclamado por los jóvenes a lo largo de su recorrido por el interior del citado aeródromo, inició su discurso con un saludo inicial en el que se mostró "emocionado" por esta
calurosa acogida y repitió las palabras con las que hace más de veinte años habló a los jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu: "Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad".

El Papa recordó a los jóvenes cuánto le preocupa la paz en el mundo y aseguró que "la espiral de violencia, terrorismo y guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte". Afirmó que la paz
es, ante todo, "un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior". "Hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón", aseveró.

A lo largo de su discurso, el Papa abogó por una "Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra; una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, decidida a aunar sus esfuerzos y creatividad al servicio de la paz y de la solidaridad entre los pueblos".

El Pontífice criticó "la falta de interioridad" de la cultura actual, la "ausencia de contemplación". "Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su
alma", dijo. "Cuando falta el espíritu contemplativo no se defiende la vida y se degenera todo lo humano. Sin interioridad el hombre moderno pone en peligro su integridad", añadió.

Juan Pablo II animó a los jóvenes a formar parte de la "Escuela de la Virgen María" porque ella "es modelo insuperable de contemplación y ejemplo admirable de interioridad fecunda. . . y os enseñará a no separar nunca la acción de la contemplación", apuntó.

El Papa señaló también la función primordial que tienen los laicos, "especialmente los matrimonios y las familias cristianas" a la hora de asumir el compromiso de la nueva evangelización. "Sin
embargo, la evangelización requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas", recordó aludiendo a su propia experiencia cuando a los 26 años fue ordenado sacerdote. "Desde entonces han pasado 56 años. Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a El, consagrarse al servicio del hombre", explicó el Papa.

Juan Pablo II concluyó invocando a María, rogándole por los "jóvenes llenos de sueños y esperanzas" e intercedió ante la Virgen para que éstos "sean testigos de Cristo resucitado, apóstoles humildes y valientes del tercer milenio y heraldos generosos del Evangelio".


Juan Pablo II pide para España "la paz en fraterna convivencia"


El Papa Juan Pablo II, en su discurso en el rezo del Regina Coeli en la Plaza de Colón de Madrid, pidió para España "la paz en fraterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda". "Me llevo --dijo el Papa-- el recuerdo de vuestros rostros esperanzados, que he encontrado estos días, y comprometidos conJesucristo y su Evangelio.

Sois depositarios de una rica herencia
espiritual que debe ser capaz de dinamizar vuestra vitalidad cristiana, unida al gran amor a la Iglesia y al Sucesor de Pedro".


Manifestó: "Con mis brazos abiertos os llevo a todos en mi corazón. El recuerdo de estos días se hará oración pidiendo para vosotros la paz en freterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda. Y con gran afecto os digo, como en la primera vez (de su primer viaje apostólico a España, `Hasta siempre España! `Hasta siempre, tierra de María! ".
En un principio, estaba previsto que la intervención del Papa terminara aquí y así se entregó el correspondiente texto a los periodistas. Pero Juan Pablo II añadió unas palabras, que llevaba escritas, en la que dijo que la Plaza de Colón se había convertido en un gran templo.

ESPAÑA EVANGELIZADA Y EVANGELIZADORA, CAMINO

Nuestra presencia aquí hoy viniendo desde todos los puntos de la geografía española. Aunque os haya costado sacrificio ha merecido la pena.

La Plaza de Colón se ha convertido en un gran templo para acoger la celebración que hemos rezado con devoción y se ha cantado con esmero", añadió el Papa. En este momento, los fieles interrumpieron con vivas al Santo Padre.


Juan Pablo II prosiguió: "Nos encontramos en el corazón de Madrid, cerca de grandes museos, bibliotecas y otros centros de cultura fundada en la fe cristiana que España, parte de Europa, que ha sabido luego ofrecer a América con su organización y después en otras parte del mundo. El lugar evoca pues la vocación de los católicos españoles a ser constructores de Europa y solidarios con el resto del mundo.

LA JUVENTUD, ESPERANZA DEL FUTURO

Subrayó que "España evangelizada. España evangelizadora. Ese es el camino. No descuidéis nunca esa misión que hizo noble a vuestro país en el pasado y en este momento intrépido para el futuro. Gracias a la juventud española que ayer vino tan numerosa para demostrar a la moderna sociedad que se puede ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo". A juicio de Juan Pablo II, la juventud "es la llama de esperanza para el futuro de España y de la Europa cristiana. El futuro les pertenece. De nuevo me voy contento. Adiós España. Adiós ciudad de Madrid. Que Dios os bendiga".
A esto, contestaron los fieles gritando "quédate" y la canción "Adiós con el corazón".

“Una explosión de corazones”, comentaba el órgano del Vaticano “L'Osservatore Romano”. “España ha expresado su estrecha unión con Juan Pablo II mediante el calor de un entusiasmo coral, vibrante, incontenible”. También destaca que los españoles “han rodeado al Papa con el afecto y la cordialidad de un pueblo con raíces cristianas antiguas y tenaces, un pueblo que, pese a los problemas del secularismo y el materialismo, no ha perdido la voluntad de mirar hacia lo alto. No ha extraviado la fidelidad al mensaje evangélico que ha forjado la historia y modelado los corazones a través de los siglos”.